El otoño ya está aquí y los campos de Extremadura se llenan de colores dorados, ocres, oros; naranjas apagados que dan luz a nuestros campos.

La verdad es que da gusto pasear y descubrir la naturaleza en esta época del año. Buscar el placer en las pequeñas cosas, esos regalos que te dan la vida.

Y así es cómo buscando la felicidad de lo más pequeño, el fin de semana fui a ver a nuestra amiga del alma, Isabel y paseando por su pueblo ARROYO DE LA LUZ, entre huertos y árboles cogimos granadas con mi niña Valeria,  y disfrutamos de la emoción de ver cientos de granados en todo su esplendor y de la alegría de tener tiempo para hablar y pasear de la mano de una arroyana de lujo.

Recordaba yo un poema de García Lorca que hablaba de la granada, lo busqué para refrescarme la letra: «la granada es corazón, que late sobre el sembrado, un corazón desdeñoso, dónde no pican los pájaros, un corazón que por fuera, es duro cómo el humano, pero da al que lo traspasa, olor y sangre de mayo,… ¡Quien fuera como tú, fruta, todo pasión sobre el campo!

Feliz otoño y un saludo desde el RESTAURANTE EUSTAQUIO BLANCO