Se escucha a lo lejos un tambor entre las calles de piedra de la parte antigua de Cáceres, la gente corre para colocarse en un buen sitio y ver alguno de los pasos que con mimo llevan los hermanos de carga de las cofradías. Me encanta ver la emoción de los más peques por vestirse con su traje azul o morado, y la pasarela de  señoras muy dignas con su mantilla y su cirio todas de negro riguroso.

La ciudad está más cuidada que nunca, no en vano, esperamos que miles de turistas vengan a conocer aquello de lo que estamos orgullosos: nuestra ciudad monumental- Patrimonio de la Humanidad-, nuestra gastronomía, y sobre todo nuestra buena gente.

La Semana Santa de Cáceres es poco conocida a nivel nacional, pero las personas que han venido a verla siempre salen encantados por su sencillez y por el escenario tan maravilloso en dónde nuestros “pasos”  se lucen entre la iluminación tenue de un casco histórico maravilloso lleno de rincones por descubrir.

Pasear por nuestras calles escuchando al fondo alguna saeta y sobre todo el ruido de las horquillas que chocan con el suelo es de las experiencia más bonitas que se pueden vivir en Cáceres.; y comer un buen plato de migas o de potaje de vigilia, una buena carne de Retinto, un biscuit de higos,….

¡Feliz estancia en nuestra ciudad!