Triste día 5 de julio

Hace tres años que mi querido padre no está con nosotros, ¡es increíble cómo pasa el tiempo! y cómo su recuerdo está siempre con nosotros día a día.

Quiero recordarlo siempre en positivo. Eustaquio Blanco era una persona encantadora, llena de optimismo y siempre buscando lo mejor de la vida. Tenaz trabajador, mejor persona, impresionante profesional… su huella nos ha marcado a todos.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes para todas aquellas personas que continuamente me cuentan anécdotas de mi padre, historias narradas con cariño y sobre todo con el orgullo de haber sido amigo de él. Y es que todos los que pudimos  disfrutarlo nos sentimos orgullosos de haber tenido su cariño, su amistad y sobre todo el sabor dulce de haber vivido con él unos momentos entrañables y únicos.

El libro de su vida en los fogones y las mejores recetas está fraguándose a fuego lento, pero cómo los buenos caldos necesita un poquito más de tiempo. Desde aquí le agradezco a José María Ortiz, periodista, y amigo personal, y a Oscar Rivilla, un gran fotógrafo, un gran amigo, su tiempo en este proyecto que con un pequeño empujón estará antes de que termine este año con nosotros. Lo prometido es deuda padre, y remataremos la faena pronto.

¡Te queremos !

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