Viaje gastronómico a Berlín

berlinDos días y medio dan para poco o para mucho en una ciudad cómo Berlín, en dónde hay mucho que ver y en dónde callejear es lo mejor para conocer alguno de los barrios más emblemáticos cómo el Mitte, en el Berlín oriental, o Charlottenburg en la parte occidental.

Lo que más me gusta de Berlín es que es un crisol de diferentes culturas, y la oferta gastronomía es prueba de ello. La gran  variedad de tipos de comida es genial: desde döner kebab, turcos, restaurantes de sushi, pasando por los puestos callejeros típicos con las famosas salchichas alemanas, los CURRY WURST, en dónde por poco más de dos euros puedes comer una salchicha con salsa de tomate, cebolla caramelizada, un poquito de curry y pimentón.

Fuimos a comer a la sección gourmet de las famosas galerías Kadewe, ¡nunca en mi vida había visto tanta oferta en productos! Toda una planta en dónde degustar todo tipo de comida, desde mariscos, comida alemana de calidad, charcuterías, cervecerías, enoteca con vinos de todo el mundo,…y una sección de chocolates de más de doscientos metros dónde ¡el chocolate es el rey!

Allí nos comimos el típico codillo alemán (Eisbein) con su guarnición de repollo finamente picado (sauerkrant) y cómo no, un escalope berlinés (berliner Schnitzel). Pero

dónde más disfrutamos fue en un restaurante que me había recomendado un amigo “La soppe populaire”, muy cerquita de Alexander Plazt. Un lugar especial, con galería de arte, zona para eventos y en la parte superior un restaurante con una imagen contundente, industrial y muy interesante. Ir a comer a este sitio fue una excusa para estar en un lugar alternativo, fuera de los circuitos para el turismo berlinés. La comida sencilla y rica. Probamos otro de los platos típicos de la cocina alemana, las albóndigas (frikadeller) bien especiadas y con un puré de patatas exquisito.

Berlín merece la pena, viajar y conocer otras culturas, también.

 

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