Triste día 5 de julio

Hace tres años que mi querido padre no está con nosotros, ¡es increíble cómo pasa el tiempo! y cómo su recuerdo está siempre con nosotros día a día.

Quiero recordarlo siempre en positivo. Eustaquio Blanco era una persona encantadora, llena de optimismo y siempre buscando lo mejor de la vida. Tenaz trabajador, mejor persona, impresionante profesional… su huella nos ha marcado a todos.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes para todas aquellas personas que continuamente me cuentan anécdotas de mi padre, historias narradas con cariño y sobre todo con el orgullo de haber sido amigo de él. Y es que todos los que pudimos  disfrutarlo nos sentimos orgullosos de haber tenido su cariño, su amistad y sobre todo el sabor dulce de haber vivido con él unos momentos entrañables y únicos.

El libro de su vida en los fogones y las mejores recetas está fraguándose a fuego lento, pero cómo los buenos caldos necesita un poquito más de tiempo. Desde aquí le agradezco a José María Ortiz, periodista, y amigo personal, y a Oscar Rivilla, un gran fotógrafo, un gran amigo, su tiempo en este proyecto que con un pequeño empujón estará antes de que termine este año con nosotros. Lo prometido es deuda padre, y remataremos la faena pronto.

¡Te queremos !


Nuestro cocinero Manolo Espada en la cena de Bocuse D’Or

La gente se había puesto muy guapa para esta cena del Bocuse D’Or, sin duda era algo que merecía la pena asistir, y todos íbamos preparados para darnos un buen homenaje gastronómico y sobre todo disfrutar de platos diferentes en dónde todos los chefs habían puesto mucha ilusión. Había mucha gente conocida del mundo de la restauración, patrocinadores del evento, y público deseando ser sorprendido con platos innovadores y cuidada estética.

Nerea y yo nos colocamos en la mesa de nuestros amigos de ¡A cuerpo de Rey!, periodistas gastronómicos y sobre todo apasionados por este mundo en dónde la “buena comida” es la mejor embajadora.

Disfrutamos mucho de cada plato, doce en total, y comentábamos cada detalle cómo si lo hubiéramos realizado nosotros.

Nos gustaron todos los platos, aunque yo que tengo debilidad por el queso, me emocionó el primero de ellos: la torta del Casar con Albahaca, cerezas y tierra de jamón ibérico.

Manolo Espada

Luego vinieron el tartar de atún Rojo, el lomito de tenca confitada con salmorejo extremeño, la pintada en escabeche, el tataki de presa ibérica, la tarrina de cordero, las lágrimas de bacalao en gazpachito de albaricoque, la sepia con guisantes frescos, menta y jamón ibérico, el rabo de ternera con boletus, la carrillera ibérica con vainilla y para rematar la cena dos postres maravillosos. El jardín Nazarí y el plato que realizó MANOLO ESPADA, el jefe de cocina del Eustaquio Blanco: unos repápalos en crema de bellota y engañabobos con miel de Las Villuercas.

Los repápalos estaban de escándalo, sabían a cocina tradicional, sabían a manos sabias, a mi padre, a mi abuela Paca, ….Le doy las gracias a Manolo por conservar ese legado que es la cocina tradicional y que este siga siendo el corazón del la buena cocina de el Eustaquio Blanco.

¡Gracias a todos los que participaron para que el Bocuse  D’Or fuese un evento “rico, rico”!


El día de la madre, tanto que agradecer

Este día es uno de los más emotivos del año, el restaurante se llena de familias que celebran la presencia de las mejores madres, de las mejores abuelas, de las mejores MUJERES. El alboroto es enorme durante todo el día y la cafetería se llena de abrazos, sonrisas y mucho cariño. Las madres son las protagonistas durante unas horas en las que se les reconoce públicamente su labor. Al final de la celebración es raro que falte un regalo, un pequeño detalle: un precioso ramo de flores, una tarta, ese pañuelo lleno de colores alegres y, por supuesto, una copa de champán para brindar por las supermadres que todos, por suerte, tenemos.

¡Me encanta la energía positiva de todos nuestros queridos clientes! Les damos las gracia por compartir con nosotros tantas emociones buenas y enriquecedoras.

En ese día yo también festejo que mi madre sigue al pié del cañón, luchadora y fuerte, y cómo todas las super mamis, ayudando a sus hijos, a sus nietos, a toda la familia a tirar para adelante,…La generación de mujeres de los 40-50 con muy pocos medios económicos, lucharon y trabajaron para un futuro mejor, un futuro lleno de posibilidades para todos los que trabajaran duro. Y así lo hicieron.

Estoy cómo todos los hijos, orgullosa de mi super madre, siempre con los brazos abiertos para ayudarte, siempre allí dónde se necesita, y siempre recordándonos que mi padre y ella trabajaron mucho, muchísimo, para darnos lo mejor: estudios, educación, ….

¡Gracias madre!


Los altramuces y la señora Pepa

altramuces por Yolanda BlancoLa señora Pepa está siempre en la calle pintores sentadita en su silla y con su pequeño puesto lleno de productos para comer, Pepa forma parte de la historia visual de la ciudad de Cáceres. Con su mantita en invierno y su carro para luego llevarse todos los aperos es digna de admiración. Es raro el día que no me la encuentro siempre digna y sonriente vendiendo su laurel, los pimientos rojos secos, romero,espárragos, y sobre todo ALTRAMUCES.

Cuándo era pequeña mi padre aparecía en casa con una bolsa de altramuces fresquitos. Los traía cómo quien trae un pez en una bolsa llena de agua. Los comía ávidamente y sin parar, era cómo comer pipas,…¡un vicio! hasta que no queda uno en la bolsa no paraba….

Su sabor me recuerda a la infancia, a la pincheta de antaño, a esos bares en los que te  ponían altramuces de pincho. ¡Aceitunas y altramuces! Ahora no se lleva y en pocos sitios los encuentras.

Un día comí una ensalada veraniega de altramuces, zanahorias, pimiento rojo y lechuga. ¡estaba riquísima! Y el color era maravilloso: verdes, amarillos, rojos,….una macedonia llena de vitaminas y proteínas.

Ahora que viene el buen tiempo es momento para disfrutar de esta legumbre olvidada por nuestra gastronomía. Os animo a probarla no sólo como aperitivo sino también en ensaladas.